LA BORBOLLA

 

Día y noche llovió con persistencia,
y traspuso la torca el agua airada;
bobolló, derramándose en cascada,
con estruendo que aturde la conciencia.

Revuelta, ciega, blanca de inocencia,
el agua niña, recién alumbrada,
rebrilla entre la roca tapizada
de musgos de verdosa iridiscencia.

Y sigue Río Cabra abajo, luego,
a buscar  a la mar, allá en La Franca,
llevando mi mirada en sus espumas...

¡A encontrar en el sol brillos de fuego!

¡A llevar a la playa, azul y blanca,

sabor del Valle Oscuru y de sus brumas!

Tomás S. Bartolomé López
La Borbolla 12/04/2000

 

Soneto didáctico-lírico para mi madre, Blanca Elena, que me transmitió su amor por las letras, entre otras muchas cosas.

Agradecimientos
J. Zorrilla
R. de Campoamor
G. Diego
R. Darío
A. Machado
R. de Castro
R. Alberti

V. Aleixandre

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